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Fratricidio electoral

Por@GuadalquivRadio

Sep 24, 2019

La falta de predisposición y entendimiento entre nuestros políticos nos llevará de nuevo a las urnas el próximo 10 de Noviembre.

Se avecinan unos nuevos comicios electorales en nuestra democracia, y serán, nada más y nada menos, que los cuartos en los últimos cuatro años. Así lo ha querido nuestra clase política, bien por falta de entendimiento o, lo que es peor, por falta de interés y capacidad.

De nuevo, y con escasos seis meses de descanso, los ciudadanos nos volvemos a ver envueltos en la temida y terrible campaña electoral, en la que ya parecemos vivir afincados.

Otra vez nos toca desayunar, comer y cenar con los mismos temas sobre las mesa: Cataluña por aquí, la unidad de España por allá, Venezuela, Franco, ETA… Se reviven viejos fantasmas y se apela a sentimientos intangibles y primarios para movilizar a la población a las urnas. Promesas y más promesas de las cuales la gran mayoría quedará en el tintero con el fin de arañar la mayor cantidad de papeletas.

Tras la irrupción de VOX en las pasadas elecciones, las actuales estarán marcadas por la abstención y el ya confirmado salto del partido de Íñigo Errejón a las generales. Esta noticia ha abierto una nueva batalla en la interminable guerra que mantiene la izquierda consigo misma.

Tener que votar de nuevo ha despertado el malestar y la indignación en los ciudadanos, desencantados con nuestros políticos, por lo que el número de personas que acudirá a votar se prevé inferior al de los anteriores comicios. A esto debemos sumarle que, por lo que parecen indicar las encuestas, VOX ha perdido fuerza, por lo que la izquierda, al contrario que en la anterior ocasión, no se movilizará tanto con la intención de frenarlos.

Por un lado tenemos el denominado “bloque de izquierdas”, donde, y pese a su afán por afirmar lo contrario, el Partido Socialista parece haber perdido su hueco. Su discurso dista mucho de sus acciones, y su falta de entendimiento a la hora de formar un gobierno progresista junto a Unidas Podemos hacen que muchos nos planteemos si de verdad querían formarlo, y lo que es peor, por qué no quieren hacerlo.

Un Pedro Sánchez enrocado en un gobierno en solitario y confiado por sus anteriores resultados parece no querer ver el nuevo escenario político que le planteamos los ciudadanos con nuestros votos. 

En esta campaña de nuevo veremos un discurso progresista y de izquierda que posteriormente se diluirá tras lograr los votos de ese sector.

Dentro de ese mismo bloque aparece Unidas Podemos, que desde las pasadas elecciones ya viene dando señas de una debilitación a pasos agigantados. La marcha de muchos de sus pesos pesados se hizo innegable cuando Errejón, uno de sus fundadores y de las caras más visibles del partido desde su creación, dio la espalda a Iglesias y fundó, junto con Manuela Carmena, su propio partido para la Comunidad de Madrid, dividiendo a los votantes de Podemos. Pues bien, ahora también ha decidido dar el salto a la política nacional, aunque solo en ciertas circunscripciones, acrecentando un duelo fratricida por repartirse el mismo mercado electoral.

Está claro que Íñigo no es Carmena, y que no tiene su tirón, pero se presenta como el antídoto contra la abstención, con un aire fresco y rejuvenecido que bien querría para él Pablo Iglesias, al que muchos acusan de buscar sillones importantes en el frustrado gobierno de coalición.

En Madrid ya hizo mucho daño a la formación morada, veremos que ocurre el 10 de Noviembre.

Del ladro contrario tenemos a los autoproclamados “constitucionalistas” o bloque de derechas, que se vio en su máximo esplendor en la manifestación de Colón, pese a que en ese momento a algunos no les interesaba hacerse la foto conjunta. Hablo de Partido Popular, Ciudadanos y VOX.

Estos auto llamados constitucionalistas -término cuanto menos contradictorio, ya que parecen luchar por ciertos aspectos de la constitución, pero olvidarse de otros mucho más importantes- llevan una estrategia totalmente diferente a sus rivales de izquierdas.

Frente a la posición de llegar a acuerdos en campaña y luego no ponerse de acuerdo en lo más fácil, que es formar gobierno, adoptada por la izquierda, los “constitucionalistas” adoptan la contraria.

Durante la campaña reniegan unos de otros y posteriormente olvidan todo lo dicho para gobernar.

Sin embargo, el panorama y la estrategia parecen haber cambiado. En las pasadas elecciones Pablo Casado hacía todo lo posible por abarcar el mayor espectro de voto posible desde el centro hacia la derecha, mientras que Albert Rivera se veía fuerte y renegaba tanto de populares como de VOX. 

Por su parte, el partido liderado por Santiago Abascal alardeaba de su poder y esperaba unos resultados que posteriormente no llegaron.

A día de hoy, el PP parece haber logrado más fuerza, tras haber atravesado la mayor crisis de su historia por méritos propios, en detrimento de un Albert Rivera que no sabe muy bien como actuar y de VOX, que no ha logrado seguir tapando su ausencia de programa y medidas y soluciones reales.

Con todo esto, aparece en escena ESPAÑA SUMA. Una idea de unificar este bloque de derechas puesta en marcha y registrada por el Partido Popular y que parece no haber tenido mucho éxito. Ciudadanos y Rivera, muy propensos a dar bandazos, deben pensar muy bien si formar parte de este proyecto, ya que su marca puede verse diluida en futuras elecciones.

Nos queda toda la campaña por delante, os deseo mucho ánimo.

Javier Antolín Fernández.

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