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Pozo y Barça copian la final de la copa de la Lnfs y jugarán la final de la del Rey juvenil

Por@GuadalquivRadio

Jun 8, 2019

Si el Barça fue cociendo a fuego lento su superioridad sobre los Maristas de Valencia, en el segundo duelo de la tarde, saltaron más que chispas. El Pozo Murcia y el Ciudad de Móstoles firmaron un partido sin tregua.

Arranca la segunda jornada de esta fase final de la Copa de España Juvenil y lo hace con un punto más de emoción, pero también con un ritmo y velocidad de balón mucho mayor. Los cuatro equipos despliegan un gran fútbol sala. Pero hay dos conjuntos que, por juego y goles, se han ganado el derecho de disputarse el título. Los favoritos sobre el papel: F.C. Barcelona y El Pozo Murcia.

Intenso, abierto, y con ocasiones por ambos lados. Es el arranque del partido que cierra la jornada. El Pozo empieza dominando y se anota dos tempraneros goles. Los que marcan Nacho Torres y José Ángel Molero. Ambos tantos, tras recuperación de balón y contragolpe. Lo que parecía un mazazo para los de Móstoles, supuso un acicate para desplegar todo su fútbol sala. Apoyados en el desequilibrante juego de Martín Frailee y -sobre todo- de Cristian Molina llega la réplica madrileña. Un tanto colectivo con autoría de Alejandro Matilla, es el broche a una excelente combinación coral al primer toque.

El Pozo sufre y Móstoles huele el miedo. Estos últimos desequilibran en el uno contra uno. Y es así como consiguen provocar rápidamente las cinco faltas de su rival. El partido se abre y la afición lo agradece. Los de Tino de la Cruz desaprovechan dos lanzamientos desde los diez metros. Una vez intercambiados los banquillos, la dinámica se repite. Las transiciones continúan siendo vertiginosas, de ahí que la diferencia en el fondo de banquillo de uno y otro conjunto pase factura al Ciudad de Móstoles. Una acción de estrategia supone el tercero para los murcianos. De cabeza, José Antonio Lópezinsufla oxígeno a su equipo. Los minutos pesan y la falta de acierto desmoraliza. Móstoles no baja los brazos, a pesar de que El Pozo se ve con tantos más, que sentencian el partido. Un zapatazo de José Saura y un gol en propia puerta de Cristian Molina sellan el pase a la final del equipo de Murcia por cinco goles a uno.

F.C. Barcelona y El Pozo Murcia disputarán la final, que podrá seguirse en rfef.es

En su particular enfrentamiento, el F.C. Barcelona y Maristas Valencia también salen a por todas. Ninguno de los dos equipos especula. Es un intercambio de golpes desde el principio. A pecho descubierto. Antes de que se cumplan los dos minutos, el Barça pega primero. Y lo hace por medio de Nico Marrón. Pase a la espalda, cambio de ritmo y el joven pívot internacional resuelve perfectamente por abajo. Y es así, como pasamos de uno de los chicos más determinantes del torneo al realizador más en forma de lo que llevamos de Copa. Jaime Márquez, posiblemente el jugador más destacado de la primera jornada de esta fase final, confirma su idilio con el gol. Lo lleva atado a sus zapatillas. Rapidísima salida de balón de Maristas, que encuentra a su referente en el segundo palo, para empatar. Aunque poco le dura la alegría a los levantinos, porque Santiago Martín Rufino responde en la siguiente jugada. Recibe en el costado derecho, fija a su par, encara, sale hacia dentro golpea cruzado y seco con la zurdo, alojando el cuero en la portería.

No se viene abajo el conjunto valenciano, sigue buscando la meta rival. Y con esa decisión saca provecho en otro ataque directo. Balón profundo a la zona de 12 metros, que con una pizca de fortuna se convierte en un dos para uno. Luis Poveda finaliza la excelente asistencia de Andrés Cogollos. Sin embargo, otro jugador determinante hace su aparición cuando más le hace falta a los suyos. El barcelonista Bernat Povill firma dos tantos en dos acciones consecutivas. Uno al segundo palo y el otro de buen disparo. Aunque para zapatazo el de Víctor Pérez, quien desde los doce metros envía el esférico dentro, previo golpeo en el palo.

Casi sin hacer ruido, el Barça abre una brecha insalvable. Y lo hace llevando el sexto al electrónico por medio de los pies de Nico Marrón. Robo en el medio campo, tres zancadas y balón teledirigido a la base del palo. 6-2. Y con este panorama, los últimos veinte minutos se convierten en un quiero y no puedo de Maristas. El séptimo lo empuja Christian Rodríguez. Y Santiago Martín Rufino hace lo propio en el octavo y definitivo.

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